16 de Junio 1955
La denominaron "la Libertadora del 55"
Hoy se la reconoce como "La Fusiladora del '55"
La verdadera identificación de lo acontecido fue indudablemente realizado por la Oposición a Juan Domingo Perón. Que se comenzó a vivir cuatro años antes y meses antes del fallecimiento de Evita.
Las primeras reacciones fueron realizadas por el autodenominado "frente cívico-militar" integrado por ciertos "Comando Civiles" que realizaba, algunos "sabotajes ruidosos" que no pasaban de esto.
Así llegó el 16 de junio de 1955 se produjo el fallido
bombardeo a Plaza de Mayo con la intención de matar a Perón. Fracasada la intentona golpista y tras la revancha incendiaria del mismo 16 a la noche, la crisis se encaminó por un laberíntico proceso de diálogo con las fuerzas de la oposición para impedir una confrontación de impredecibles consecuencias. Según la mirada del historiador Felipe Pigna.Hubo gestos desde presidencia para tratar "apaciguar" los "enojos" de los sectores "opositores".
Nada sirvió para frenar los acontecimientos que se mostraban demasiados graves que rompía cualquier posibilidad de "acuerdos" y que nada podía evitar el principal objetivo: desalojar a Perón de "La Rosada".
De nada sirvió el intento de la CGT propiciara formalmente la formación de milicias obreras armadas para defender a su gobierno.
Sería el interior donde se iniciaría la asonada militar, pero, contrariamente a los cálculos de Perón, las neutralizadas serían las fuerzas leales.
El 16 de septiembre de 1955, las Fuerzas Armadas iniciaron en Córdoba un movimiento destinado a derrocar a Perón, que logró el apoyo de un amplio espectro de partidos que iban desde el más tradicional conservadurismo hasta el Socialista. Parecía que la vieja Unión Democrática revalidaba sus títulos y pretensiones y la Iglesia.
Encabezados por general Eduardo Lonardi, a las cero horas del 16 autorizó el ataque. La toma de la Escuela de Infantería de Córdoba, tras ocho horas de combate se logró imponerse. Las historia nos cuenta que para las primeras horas de la tarde, los insurrectos controlaban varias radioemisoras y comenzaban a difundir por el país proclamas golpistas.
Un rol fundamental realizó "La Marina" ,a cargo el almirante Isaac Rojas, y con varias naves bloqueando Buenos Aires y amenazando con volar los depósitos de combustible de La Plata y Dock Sud.
El levantamiento naval en Río Santiago fue duramente reprimido por tropas del Ejército y aviones de la Fuerza Aérea.
Todo cambió en el momento que, cuando al mediodía de aquel 19 de septiembre, Perón hizo pública una carta donde aceptaba renunciamientos personales para evitar un enfrentamiento sangriento.
La Marina exigía "la inmediata capitulación de Perón a la presidencia".
Aceptada la imposición se estableció que Lonardi sería designado presidente provisional, y que todas las fuerzas regresarían a sus bases para esperar las órdenes del nuevo gobierno.
Ahí se sentaron las base de la llamada Revolución Libertadora, llamar a lecciones y respetar la Constitución de 1853, así como asegurar los Derechos de los trabajadores otorgados durante el gobierno peronista. Sabían que era una condición única para que el Pueblo no se sublevara.
Lo demás ya es historia.
Ya Evita no estaba y así el Pueblo resignó su lucha al perder su "Abanderada de los Humildes".
El 23 de septiembre, mientras Perón partía hacia el exilio a bordo de una cañonera paraguaya, una multitud compuesta mayoritariamente por sectores de clase media y alta, colmó la Plaza de Mayo para aclamar al nuevo presidente provisional, el general Eduardo Lonardi, que anunciaba desde los balcones de la Casa Rosada que no había “ni vencedores ni vencidos”.
Eran MENTIRAS, el Pueblo fue el gran derrotado.

La traición al mandato popular peronista quedó plasmada en un abrazo
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