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lunes, 15 de junio de 2026

 A 49 AÑOS DE LA MASACRE DEL GRUPO PROA, REALIZARON UN HOMENAJE EN La CASA DE LA MEMORIA

En la Casa de la Memoria de Marcos Paz, ubicada en Montesquieu y Urquiza, se realizó un emotivo homenaje al cumplirse 49 años de la Masacre del Grupo Proa, uno de los episodios más recordados de la última dictadura cívico-militar en la ciudad.
Durante el encuentro, Adriana Ruiz, referente del área de Derechos Humanos, compartió recuerdos personales de aquellos días de junio de 1977. “Sí sé que teníamos miedo”, expresó al rememorar el clima que se vivía en la localidad, donde “se escuchaba el tiroteo” y predominaba la incertidumbre. Ruiz destacó la importancia de sostener los espacios de memoria. La referente también valoró el interés de las nuevas generaciones por conocer estos hechos históricos. “A los chicos los atrapa esto, la masacre en esta casa”, afirmó, al señalar que estudiantes e investigadores continúan acercándose para profundizar sobre lo ocurrido.
Durante el homenaje también tomó la palabra Felipe Bellingeri, familiar de un desaparecido, quien recordó a las víctimas como personas comprometidas con la vida política y social del país. En su intervención sostuvo que “ellos pelearon por ese país” y remarcó la importancia de fortalecer la organización comunitaria, señalando que “los pequeños núcleos de organización, la biblioteca, abrir la biblioteca a la comunidad y que la comunidad empiece a debatir ahí, esas pequeñas cosas son las que van a ser fuertes”. Al cierre del acto, Ruiz renovó el reclamo de memoria y justicia con una consigna que atravesó toda la jornada: “si no hay justicia, que haya memoria activa”.
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domingo, 7 de junio de 2026

Actualidad

 7 de junio 2026

Día del periodista

Nada que festejar!

Informar con veracidad aunque les duela...

El difícil oficio de molestar...

Y a pesar de todo la necesidad de sobrevivir, a pesar de todo!

Qué se puede decir...

De derecha o de izquierda ...de centro

O la objetividad...

Qué desafío nos deparó la Argentina del Siglo XXI

Pero...

La realidad no está en un lugar ni en el otro, sino en el medio:                   ni todo está tan mal, ni todo está tan bien

La información no es noticia, y eso confunde mucho a los lectores.

Es muy fácil cuestionar: informas todo a favor de uno y no de otros

Y en esto está la cuestión, el periodista informa pero también opina, el periodista siente y vive palpa cada día las realidades del lugar en donde se desarrolla y las informa y dan noticias de esto u otro y además debe poder subsistir, que no le es fácil.


El periodista vive él y todas su familia y es lo que les hace difícil de comprender a la gran mayoría.

Comerciantes y profesionales (y también los políticos) exigen pero apoyar para que tengamos un periodismo absolutamente independiente, no lo hacen.

Está todo dicho... 



viernes, 5 de junio de 2026

Actualidad en Senado de la nación

Cristina López está con Partido Justicialista Departamental Ushuaia y 7 personas más en Senado de la Nación Argentina



TIERRAS PARA LOS ARGENTINOS 🇦🇷
🏛️ NOS OPUSIMOS al proyecto de Milei que autoriza la venta de tierras a extranjeros.
Y TUVO QUE VOLVER A COMISIÓN.
En nuestro dictamen de minoría, exigimos la prohibición para que ningún país, empresa extranjera o fondo buitre, puedan comprar tierras en Argentina. Dijo
¿Qué está en juego?
Senadora Peronista
Cristina López

🏔️ Glaciares
💧 Cuencas hídricas
🛡️ Zonas de frontera
🌿 Áreas protegidas
⛏️ Recursos minerales e hidrocarburíferos
Todo esto es lo que Milei quiere entregar con una simple autorización. A firmó
Los libertarios llaman PROPIEDAD PRIVADA a lo que en realidad es SOBERANÍA 🇦🇷 Sin dejar lugar a ninguna duda.

Actualidad mundialista

 La emoción colectiva se hace dueña de nuestros días    El Mundial de Fútbol

El Mundial 2026 ya está aquí. Durante algo más de un mes, 48 selecciones competirán en el torneo más grande de la historia, repartido entre Estados Unidos, México y Canadá, una organización inédita para la Copa del Mundo.

Y las emociones serán variante a medida que avance la competencia, 

El mayor acontecimiento futbolístico (y psicológico) que se sitúa en el Mundo.

Cada cuatro años ocurre algo extraordinario. Miles de millones de personas, repartidas por continentes, culturas, idiomas y sistemas políticos completamente distintos, pobres y ricos, cultos e incultos, empiezan a mirar en la misma dirección. Las calles se llenan de banderas. Las conversaciones cambian. Los horarios se reorganizan. Personas que apenas siguen el fútbol durante el resto del año se descubren pendientes de alineaciones y  resultados , ni hablar cuando todo se define a penales.

Y todo por un juego. O, al menos, eso parece. Porque desde la psicología, un Mundial nunca ha sido únicamente fútbol. Es un fenómeno social masivo que activa algunos de los mecanismos más profundos de la mente humana: identidad, pertenencia, tribalismo, cooperación, emoción colectiva y necesidad de significado compartido. Opinan en en Psicología y Mente.

Quizá por eso resulta tan difícil explicarle a alguien completamente ajeno al deporte por qué una victoria puede hacer llorar a millones de personas. Lo que ocurrirá en el Mundial 2026 no es solo deportivo. Es profundamente psicológico.

Una de las teorías más influyentes de la psicología social es la Teoría de la Identidad Social. Su idea central es sencilla: una parte importante de quienes somos proviene de los grupos a los que pertenecemos. No construimos nuestra identidad únicamente a partir de rasgos individuales. También lo hacemos a través de categorías colectivas: familia, ciudad, profesión, ideología, cultura o nación.

Y pocas cosas activan esa identidad nacional de forma tan intensa como un Mundial. Durante unas semanas, millones de personas empiezan a hablar en primera persona de algo sobre lo que no tienen ningún control directo. “No hemos jugado bien.” “Necesitamos ganar.” “Estamos en semifinales.”

Ese “nosotros” (compartido por el yoísmo)  es psicológicamente fascinante. Ninguno de los aficionados está sobre el césped. Ninguno toca el balón. Y, sin embargo, el cerebro experimenta la competición como algo parcialmente propio. La frontera entre individuo y grupo se vuelve más difusa. El éxito del equipo se siente como éxito personal. La derrota también.

Es un mecanismo profundamente antiguo. Los seres humanos evolucionamos en grupos donde la supervivencia dependía de la cooperación colectiva. Identificarnos con una tribu aumentaba nuestras probabilidades de vivir. Y aunque hoy ya no cazamos mamuts ni defendemos territorios con lanzas, el cerebro sigue respondiendo con una intensidad sorprendente a cualquier experiencia que reactive esa sensación de pertenencia. Un Mundial hace exactamente eso.


El placer de ganar algo que no hemos ganado
Hay algo curioso en el comportamiento de los aficionados después de una victoria importante. Celebran. Saltan. Se abrazan con desconocidos. Lloran. Y, en ocasiones, experimentan una felicidad genuina difícil de distinguir de la que sentirían ante un logro propio. La explicación tiene mucho que ver con cómo el cerebro procesa las victorias grupales.

Mucho más que fútbol

A menudo se critica el fútbol desde una perspectiva racional. ¿Por qué importa tanto un juego? ¿Por qué millones de personas invierten tanta energía emocional en algo aparentemente trivial?

La respuesta psicológica es sencilla: porque nunca ha sido solo un juego. Un Mundial habla de identidad, pertenencia, cooperación, rivalidad, orgullo, esperanza y comunidad. Habla de la necesidad humana de formar parte de historias compartidas.

Quizá por eso sigue movilizando emociones tan intensas incluso en una época donde casi todo parece fragmentado. Porque durante unas semanas, millones de personas dejan de sentirse únicamente individuos. Se sienten parte de algo colectivo. Y eso conecta con algunas de las necesidades psicológicas más profundas que tenemos como especie.

La pregunta de fondo

Tal vez el mayor valor psicológico de un Mundial no sea el fútbol en sí. Quizá sea el recordatorio de que seguimos siendo animales sociales. Que necesitamos símbolos comunes, emociones compartidas y relatos colectivos que nos unan temporalmente bajo una misma identidad.

Porque cuando un estadio entero canta al unísono, cuando una ciudad celebra abrazándose con desconocidos o cuando millones de personas contienen la respiración ante un penalti decisivo, no estamos viendo únicamente deporte. Estamos viendo a una especie entera haciendo algo que lleva miles de años intentando hacer. Sentirse parte de una tribu.

Fin!

Messi es  argentino